Odisea I

Estabamos demasiado Llovidos
y afiebrados.
El barro débil que éramos
lentamente se iba deshaciendo.
Expuestos al viento y a la
furia desatada
sobre nuestras cabezas,
Enfermábamos y Enfermábamos de Mundo
mientras pasaban
y
pasaban los días.

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